Camiseta La Batalla de Lepanto

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La batalla de Lepanto (en italiano: Battaglia di Lepanto; en turco: İnebahtı deniz muharebesi ‘batalla naval de İnebahtı’) fue un combate naval que tuvo lugar el 7 de octubre de 1571 cerca de la ciudad griega de Náfpaktos (Lepanto en italiano).

Se enfrentaron en ella la armada del Imperio otomano contra la de una coalición católica, llamada Liga Santa, formada por el Imperio Español, los Estados Pontificios, la República de Venecia, la Orden de Malta, la República de Génova y el Ducado de Saboya.

Los católicos, liderados por Juan de Austria, resultaron vencedores, y se salvaron solo treinta galeras otomanas. Se frenó así el expansionismo otomano en el Mediterráneo oriental durante algunas décadas y se provocó que los corsarios aliados de los otomanos abandonaran sus ataques y expansiones hacia el Mediterráneo occidental.​

En esta batalla participó Miguel de Cervantes, que resultó herido y perdió la movilidad de su mano izquierda, lo que le valió el sobrenombre de «manco de Lepanto». Este escritor, que estaba muy orgulloso de haber combatido allí, la calificó como «la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros».​​ También introdujo la historia en el Quijote, a través de la narración del cautivo, como típica obra de literatura de frontera.

La batalla fue una significativa derrota para los otomanos, que no habían perdido una gran batalla naval desde el siglo XV.​ Sin embargo la Liga Santa falló al capitalizar la victoria. Mientras que la derrota otomana ha sido citada como un punto de inflexión histórico en el estancamiento del avance territorial del imperio otomano, como así fue, no significó en aquel momento una inmediata retirada de los turcos. A pesar de que la batalla confirmó la división de facto del Mediterráneo, con una mitad oriental bajo el control otomano y una región occidental bajo los Habsburgos y sus aliados italianos, deteniendo la amenaza que suponían los otomanos a los territorios italianos, la Liga Santa no recuperó ningún territorio perdido previamente a Lepanto.​ Así los resume un historiador​:

Los otomanos fueron rápidos en reconstruir su armada​. Para 1572, a los seis meses de la derrota, más de 150 galeras, 8 galeazas y más de 250 barcos fueron construidos, incluyendo ocho de los más grandes barcos capitanes jamás vistos en el Mediterráneo.​ Con esta nueva flota el Imperio Otomano fue capaz de volver a asegurar su supremacía en el Mediterráneo Oriental. El ministro encargado por el Sultán Selim II, el Gran Visir Mehmed Solkullu, incluso se jactó delante del emisario veneciano Marcantonio Barbaro alegando que el triunfo cristiano sobre Lepanto no había supuesto ningún daño al Imperio Otomano, mientras que la captura de Chipre por los turcos en el mismo año había supuesto un golpe significativo:​

En 1572, la flota aliada cristiana volvió a la mar y se encaró con una renovada flota turca de más de 200 naves bajo las órdenes de Kılıç Ali Pasha, pero el comandante otomano evitó activamente enfrentarse a los aliados y volvió a la seguridad de la fortaleza de Modon. La llegada de una escuadra española de 55 naves más favoreció aún más a los aliados y abría la posibilidad a un golpe decisivo sobre los otomanos, pero las fricciones entre los líderes cristianos y las reticencias de Don Juan desperdiciaron la oportunidad.​

Pío V murió el 1 de mayo de 1572. Los intereses divergentes de los miembros de la Liga se empezaron a mostrar, y la alianza acabó por romperse. En 1573 la Liga Santa fracasó en su intento de salir a navegar junta. En su lugar Don Juan ataca y toma Túnez, para finalmente ser reconquistada por los otomanos un año después, en 1574. Venecia que temía la pérdida de sus posesiones en Dalmacia, una posible invasión de Friuli y estaba deseosa de cortar con sus pérdidas y retomar el comercio con los otomanos, inició unilateralmente las negociones con la Sublime Puerta, el consejo de gobierno del Imperio Otomano.

Jacopo Ligozzi, El retorno de los caballeros de San Estebán de la batalla de Lepanto (c. 1610, Santo Stefano dei Cavalieri, Pisa)

La Liga Santa se dio por desbandada con el tratado de paz del 7 de marzo de 1573, que concluyó con la guerra veneciana-otomana. Venecia fue forzada a aceptar los términos de un perdedor a pesar de la victoria en Lepanto. Chipre fue formalmente cedida al Imperio Otomano, y Venecia acordó pagar una indemnización de 300.000 ducados. Además la frontera entre las dos potencias en Dalmacia fue modificada por la ocupación turca de pequeñas áreas del hinterland pero que incluían valles muy fértiles cercanos a las ciudades, lo que tuvo efectos adversos para el economía de las ciudades venecianas en Dalmacia.​

En 1574, los otomanos reconquistan la ciudad de Túnez de la dinastía Hafsid apoyada por los españoles, que se había reinstaurados después de que las tropas de Juan de Austria conquistaran la ciudad a los turcos el años anterior. Gracias a la fuerte alianza franco-otomana, los otomanos fueron capaces de retomar la actividad naval en el Mediterráneo occidental. En 1576, los otomanos asistieron a la captura de Fez en Marruecos por Abdul Malik. Esto reforzaría aún más las conquistas otomanas en Marruecos que comenzaron bajo Solimán el Magnífico. El establecimiento de un protectorado otomano sobre la región supuso el control de toda la costa mediterránea sur bajo los turcos desde el Estrecho de Gibraltar hasta Grecia, con la excepción de las plazas de CeutaMelilla y Orán, controladas por los españoles. Pero después de 1580, el Imperio Otomano no pudo competir con los avances en la tecnología naval europea, especialmente el galeón y la línea de batalla que empezaban a ser usados por la Armada Española​. El éxito de los españoles en el Mediterráneo perduró hasta la mitad del siglo XVII. Navíos españoles llegaron incluso a atacar la costa de Anatolia, derrotando grandes flotas otomanas en la Batalla naval del cabo Celidonia y la Batalla del cabo CorvoLarache y La Mamora, en la costa marroquí atlántica y el islote del Peñón de Alhucemas en el Mediterráneo fueron tomados a los otomanos (Aunque Larache y La Mamora se perderían poco después). La expansión otomana por el Mediterráneo cambió según los otomanos fueron cambiando de objetivo, la guerra por tierra contra Austria por un lado, culminando en la Gran Guerra Turca de 1683-1699 y la Guerra con la Persia safávida por el este.